Cultiva tu bienestar interior

Cada pequeña decisión consciente hoy crea la vida que deseas para mañana.

Aprender a soltar, lo que pesa

Con el tiempo he aprendido que no todo cansancio viene del cuerpo.

Hay momentos en los que seguimos con nuestras actividades y aparentemente todo está bien, pero por dentro llevamos preocupaciones, decepciones, recuerdos o situaciones que todavía ocupan demasiado espacio.

A veces, lo que pesa no se ve.

También he aprendido que sentir no es el problema. Todos atravesamos momentos difíciles, pérdidas, cambios y situaciones que dejan huella. Lo importante es reconocer cuándo algo que ocurrió sigue ocupando un lugar demasiado grande en nuestro presente.

Soltar no significa olvidar

Durante mucho tiempo pensé que soltar significaba dejar algo atrás. Hoy lo entiendo de otra manera.

Soltar no significa negar lo vivido, justificar aquello que nos hizo daño ni borrar una experiencia importante.

Significa aprender a colocar cada cosa en su lugar.

Hay recuerdos que forman parte de nuestra historia, pero no tienen por qué seguir dirigiendo nuestras decisiones. Hay personas a las que podemos perdonar sin volver a permitirles ocupar el mismo espacio en nuestra vida. Y hay situaciones que necesitamos aceptar porque ya forman parte del pasado.

Aceptar tampoco significa estar de acuerdo.

A veces significa dejar de luchar internamente contra algo que ya ocurrió.

Hacer espacio también es cuidarnos

Cuando siento que tengo demasiadas cosas en la cabeza, algunas acciones sencillas me ayudan a recuperar un poco de claridad.

Escribir, caminar, pasar un tiempo en contacto con la naturaleza, alejarme por un momento del teléfono, descansar de tanta información o conversar con alguien de confianza pueden abrir un espacio diferente.

No se trata de encontrar una fórmula para dejar de sentir.

Se trata de permitirnos sentir sin quedarnos atrapados permanentemente en aquello que estamos atravesando.

Incluso desconectarnos durante un rato de las notificaciones y del exceso de información puede ayudarnos a prestar atención a lo que normalmente queda escondido detrás del ruido cotidiano.

También necesitamos aprender a decir no

A veces hablamos de bienestar pensando solamente en descansar, alimentarnos mejor o encontrar momentos agradables.

Pero también hay bienestar en poner límites.

Alejarnos de un ambiente que nos desgasta, reducir compromisos que ya no podemos sostener o aprender a decir que no pueden ser decisiones necesarias para cuidar nuestra tranquilidad.

No todo lo que hemos sostenido durante mucho tiempo tenemos que seguir sosteniéndolo.

Hay etapas que cumplen su función y después necesitan terminar.

Dejar que las cosas encuentren su lugar

Aprender a soltar no significa que todo cambie de un día para otro.

Para mí, significa comenzar a relacionarnos de otra manera con aquello que no podemos cambiar y prestar más atención a aquello que sí podemos decidir.

La naturaleza me recuerda esto muchas veces. Hay momentos de crecimiento, temporadas de lluvia, cambios y pausas. Nada permanece exactamente igual.

Nosotros tampoco.

Con el tiempo he comprendido que algunas experiencias forman parte de nuestra historia sin tener que ocupar todo nuestro presente.

Quizá soltar sea justamente eso: reconocer lo vivido, aprender de ello y permitir que encuentre su lugar, para poder seguir caminando sin llevarlo todo encima.

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